Hace un tiempo tuve la oportunidad de ser entrevistada para un importante programa radial y uno de los integrantes del equipo de trabajo me hizo una pregunta muy interesante: ¿Qué pasa cuando por ejemplo hay dos equipos de futbol y cada uno pide a Dios y los ángeles que les ayude a ganar el partido? ¿A quién ayudan los ángeles en ese caso?

La respuesta no solo para esa pregunta específica sino para quienes sienten que piden pero no han recibido o no recibieron lo que deseaban, tiene que ver con las experiencias de vida por las cuales cada uno de nosotros debemos atravesar y que los ángeles no pueden eliminar de nuestro camino pues sería violentar nuestro proceso evolutivo.

Para entender lo anterior, es importante tener en cuenta lo siguiente:

  1. No siempre lo que deseamos es lo que más nos conviene. Si pedimos a Dios y sus ángeles que nos muestren lo que es más conveniente para nuestra vida y evolución, ellos amorosamente nos irán guiando hacia ello, así sea diferente a lo que deseábamos en un inicio. Algunas veces tememos pedir esto pues queremos obtener lo que hemos pedido y nos da miedo que no se dé exactamente de esa manera. Pero he aprendido de los ángeles que es mejor dejarse guiar hacia lo que es mejor para nosotros, así no lo entendamos en un comienzo.
  2. Si lo que queremos no se da, es porque a través de la experiencia de no obtenerlo hay un aprendizaje importante. Volviendo al ejemplo del partido de fútbol, el equipo que pierde posiblemente necesita entender a través de esa experiencia que debe esforzarse más, practicar más, ser más humilde, corregir actitudes negativas, fortalecer aún más el trabajo en equipo, etc.
  3. Nuestro libre albedrío siempre está presente. Con esto quiero decir que nuestro libre albedrío obviamente puede variar un resultado. Si el equipo de fútbol no practica lo suficiente o si algunos jugadores no tienen toda su concentración en el partido, el resultado puede variar. No olvidemos que nuestra voluntad puede alterar nuestro futuro.
  4. La paciencia: componente fundamental. Finalmente, debo recordar el tema de la paciencia. Todos los seres humanos quisiéramos que las cosas sucedieran YA. Pero muchas veces no es así. Por ello debemos pedir a Dios y a sus ángeles por lo que queremos y luego “soltar”, es decir, confiar y tener FE de que hemos sido escuchados y las cosas nos serán dadas de la mejor manera. Debemos creer que es así, y así será.