Yo cuento abiertamente que me tomó 25 años escribir el libro que los angelitos me habían dicho tenía que escribir!! Si…lo digo con honestidad (pero sonrojada), pues a veces sucede que como dice el adagio popular “el cura predica pero no aplica”.

 

En este caso fue así y descubrí por qué (esto te lo contaré en otra nota). De todas formas, quiero aclararte que este ha sido quizás uno de los pocos casos en los cuales no he seguido las instrucciones de Dios al pie de la letra y, ahora, a la edad que tengo, ya trato de prácticamente no hacerlo.

El hecho es que finalmente en el 2014 mi sueño de ver un documento escrito y finalizado se volvió una realidad, materializada completamente en el 2015 con la publicación de mi libro en versión digital y luego impresa (esta última por ahora solamente en Colombia, mi país natal, y Ecuador. Espero que muy pronto esté en otros países!).

Bien. Los textos estaban terminados. Pero, y la portada? Qué iba a colocar en la carátula de mi primer “hijo”? Obviamente, quería que tuviera la imagen de un ángel (sorpresa! J)…pero, cuál?

En un momento de interiorización y de conversación con Dios y los angelitos, escuché que me dijeron la palabra “azul”. Así que desde ese momento tuve muy claro que ese sería el color preponderante de la imagen.

Quería algo original, único. Quería un angelito con el cual yo sintiera esa inmensa conexión y que reflejara el mensaje que mi libro busca entregar al lector. Busqué y busqué en Internet y aunque lógicamente encontré imágenes preciosas, aún no sentía ese “clic”.

Fue así como otro día una idea repentina llegó a mi mente (recuerdas lo que es el clariconocimiento? – es cuando sabes algo pero no sabes por qué lo sabes!). Comencé a ver unas imágenes espectaculares que había visto de un artista llamado Howard David Johnson. Sus creaciones han sido utilizadas por importantes organizaciones y autores tales como National Geographic, Universal Studios y Doreen Virtue, autora best seller de libros sobre ángeles.

Cuando vi el website de Johnson quedé absolutamente impresionada con la belleza y realismo de sus imágenes. Fue tanto lo que me impactaron que decidí contactarlo para entrevistarlo con el fin de escribir un artículo para mi blog en el Huffington Post (el cual puedes leer en el link http://voces.huffingtonpost.com/ana-mercedes/dios-arte_b_5658947.html).

Luego de nuestra conversación, David aceptó crear un ángel para la portada de mi libro digital!! No podría creerlo! La emoción que sentí fue enorme! Y más grande fue cuando la recibí! Apenas abrí el archivo que me envió por email sentí mariposas en el estómago! El ángel era hermoso! Sus alas, la expresión de concentración e interiorización en su rostro, el escapulario que tiene en sus manos y la luz que sale de él, en fin, cada detalle era perfecto para mi.

Sin que sea él, cuando vi su rostro me recordó mucho al arcángel Miguel. El hecho es que sea cual sea, un ángel es un hermoso ser creado por Dios. Los ángeles son “chispitas de Dios” – como ellos mismos se han descrito – y por lo tanto reflejan el poder, omnipotencia y perfección del Creador.

Amo al angelito de la portada de mi libro, no porque sea la cubierta de ese producto editorial sino porque representa a esos seres celestiales que amo con todo mi corazón y que a través de su presencia en mi vida me han ayudado a acercarme más y más a Dios cada día.

Con este artículo te comparto la imagen del angelito…espero que también te guste como me gusta a mi! J. Recuerda que puedes adquirir mi libro digital “Por Qué Pido y No Recibo?” en Amazon.com.