Mi espíritu y mi alma están llenas de la fuerza de Dios y esta fuerza me da la energía para superar los retos de la vida de una manera sabia y tranquila.  Dios y su Espíritu Santo me acompañan en todo momento. Siento su presencia y su guía constantes. Con Dios todo lo puedo y no tengo miedo! Amén.

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